UN VINO MODERNO
CON ALMA DEL SIGLO XVII

En el año 2009, Javier Simón Barallobre adquiere la propiedad del Pazo de Ximonde, en las proximidades de Santiago de Compostela, en el municipio de Vedra, con la idea de realizar un ilusionante proyecto enoturístico, con la puesta en marcha de Bodegas BARALLOBRE, como homenaje a sus padres.
El Pazo está ligado al noble apellido de los Cisneros, el cultivo de la viña siempre estuvo presente, como demuestran el viejo lagar y la prensa que aún se conservan y atestiguan que ya en el siglo XVII se elaboraba vino entre sus muros.
En la actualidad se han realizado en él grandes inversiones, tanto en la restauración de sus edificios como en la construcción de una nueva bodega que cuenta con la última tecnología para elaborar nuestros vinos Barallobre y Antonio el cruel.




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LA CALIDAD DE
UNA TIERRA
TRANSFERIDA
A UN VINO

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Bodega Barallobre se encuentra en la vertiente más soleada del valle del río Ulla, que acoge una de las subzonas más ricas de la D.O Rías Baixas, con un microclima excepcional de influencia atlántica, que se caracteriza por temperaturas suaves y abundantes lluvias, además de contar con las horas necesarias de sol para que las uvas alcancen una maduración más completa. Además el suelo granítico y cuarzoarcilloso de la finca, que aporta a los vinos su carácter complejo y mineral.

También cobra mucha importancia el clima, que aporta notas diferenciales a las cepas albariñas que nos ayuda a lograr una mayor calidad y personalidad en la elaboración de nuestros vinos.


TRADICIÓN
Y RESPETO

Los viñedos del Pazo de Ximonde cuentan con plantas de uva albariña que se extienden a lo largo de las 12 hectáreas de la finca, entre las cuales aún se conservan cepas centenarias que nos revelan la tradición vinícola de la finca.
Nuestras formas de trabajar la tierra siguen los usos y costumbres de la zona, aplicando todos los conocimientos científicos para realizar un cultivo racional y sostenible, que ayuda a mantener los suelos vivos, en los que la diversidad es la prioridad, abonamos la tierra descomponiedo materia orgánica para aportar de forma natural todos los nutrientes que la planta necesita para su óptimo desarrollo.
De una viticultura respetuosa con el medio ambiente, que sincroniza todas las labores en las viñas con los ritmos de la naturaleza, nacen nuestros vinos Barallobre y Antonio el cruel.

MIMO EN CADA PASO

Realizamos una cuidada selección de nuestras uvas albariño recolectadas a mano, en cajas de un peso máximo de 15 kg, que despalillamos para su posterior maceración en frío antes de su prensado, en el que solo extraemos el mosto flor, que dejamos reposar en frío durante 48 horas para su decantación. Después procederemos a separar los fangos para que el mosto fermente en limpio y de forma espontánea por acción de las levaduras indígenas de las fincas de Pazo Ximonde.
Al término de la fermentación, el vino se trasiega con sus lías finas, con las que permanecerá al menos 6 meses, tras los cuales se someterá a su estabilización por frío para su posterior embotellado.


UN VINO
CON PERSONALIDAD

El resultado es un vino albariño de autor a la altura de los mejores paladares, con una reposada evolución en botella que consigue alargar su período de consumo, conservando todos sus matices

Para la elaboración de nuestros vinos solamente usamos uvas vendimiadas en la propiedad, logrando así un vino de pago en el que podemos controlar todos los fprocesos desde su origen.

Para elaborar un vino en el siglo XXI con el alma de la tradición del XVII.


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